¿QUÉ ES EL COACHING EMPRESARIAL?

coaching empresarial

El coaching se basa en una metodología creada para fomentar el desarrollo personal, partiendo de que las respuestas están en uno mismo. Por lo tanto, un coach empresarial orienta mediante la realización de preguntas para que sea la propia persona la que vaya encontrando las respuestas. De esta manera, se consigue aumentar la implicación de los empleados, ya que deben esforzarse para resolver los problemas por sí mismo.

¿CÓMO MOTIVAMOS MEDIANTE EL COACHING?

Como bien dijimos antes, lo más importante será realizar preguntas que hagan pensar a nuestros empleados. En primer lugar, tenemos que preguntarnos “¿qué queremos conseguir con la sesión de coaching?”. A partir de aquí nos marcaremos unos objetivos y empezaremos a crear una serie de preguntas para nuestros empleados. Nuestros objetivos deberán ser lo más específicos posible, cuantificables, realistas y marcando un límite de tiempo.

Comenzaremos con preguntas fáciles y cada vez aumentaremos un poco la dificultad para que, poco a poco, comiencen a crear sus propias respuestas. El propio hecho de ir contestando preguntas de mayor dificultad se traduce en un mayor compromiso con las mismas y, por lo tanto, mayor motivación conforme se van solucionando.

¿QUÉ CARACTERÍSTICAS DEBE TENER UN BUEN COACHING?

El coach debe ser un perfil a seguir para los empleados, es decir, debe dar una imagen tanto profesional como de confianza para los mismos. Para conseguir una imagen profesional debemos estar entrenados dentro de nuestro ámbito empresarial y conocer perfectamente nuestra empresa, la imagen que va a transmitir y sus objetivos. Por otra parte, para conseguir que nuestros empleados nos vean como una persona de confianza necesitamos ser activos, carismáticos y, sobre todo, fomentar un entorno favorable de trabajo.

Además, para ser un buen coach debemos tener una gran inteligencia emocional que nos permita saber cómo tratar a cada persona según el momento, el tema que se esté tratando o la actividad que se esté realizando. Si a esto le unimos una constante escucha activa, nos facilitará el conocer y entender mejor a nuestros empleados. Pero no sólo debemos escuchar, también debemos aprender a hablar de forma positiva, asertiva y sin condicionantes.

 
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